Al anochecer...

                                                    llegó una carta azul

Querido amigo,

 

Hace una Noche Hermosa 1 , calurosa y con muchas estrellas. He creído verte en una de ellas mirándome como lo hacías, de una manera profunda y silenciosa.. Recuerdo la frase que me susurrabas al oído en perfecto francés: “Si mes vers avaient des ailes 2“.

Eramos como Romeo y Julieta, inseparables… Sólo me faltaba cantar Je veux vivre 3 para ser la verdadera Julieta.. Pero el amor aunque intenso, se desvaneció y mis sentimientos se convirtieron en palabras llenas de dolor, como en el aria Porgi amor 4, tan triste y melancólica.

Ahora te busco por el muelle 5, miro al Mar 5, soñando que en cualquier momento saldrás del agua y brillarás como una Estrella 6 en el inmenso cielo azul que Tengo 7 ahora delante de mis ojos.

Creabas cada día con los diferentes colores y olores la Melodía de las flores 8... Aquello era como para que Dios bajara del cielo! Sólo faltaban las voces de un coro cantando el  Rejoice 9, o para escuchar el Quia Respexit 10. Pero ahora, sólo puedo sentir el Ave María 11.

Aunque me resulte doloroso, me tengo que despedir... Me gustaría cantarte “Signore Ascolta 12” como lo hace el personaje de Liu en la ópera Turandot, pero no me quedan fuerzas.

  

                     Sé feliz
                                                              adiós Caro nome 13